Evaluación de la pérdida de fuerza y movilidad
Cuando los pacientes consultan por una disminución progresiva de movilidad o debilidad creciente en extremidades, es esencial descartar condiciones como la compresión nerviosa o el dolor por hernia de disco. Muchos casos inician con un dolor de columna vertebral persistente, dolor lumbar persistente o dolor cervical persistente, que si no se tratan adecuadamente, evolucionan hacia una pérdida de fuerza muscular, dificultad para caminar o problemas de equilibrio. Asimismo, es vital investigar si este proceso guarda relación con síntomas neurológicos progresivos que involucren entumecimiento de extremidades, hormigueo en brazos o piernas o una pérdida de sensibilidad marcada.
